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6 de enero de 2026

Barrio Las Quintas rescata su vocación alfarera y proyecta su patrimonio como motor de comunidad

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Desde la memoria y el trabajo colectivo, vecinas, vecinos y nuevas generaciones del barrio Las Quintas reactivan la alfarería como un oficio vivo, fortaleciendo la identidad local y el tejido social a través del programa Quiero Mi Barrio.

Nacimiento, 05 de enero de 2026. En Nacimiento, el barrio Las Quintas vuelve a encontrarse con una de las raíces más profundas de su identidad. Se trata de la alfarería, un oficio ligado a la tierra, a la greda y a la memoria colectiva de la comuna que, muy lejos de desaparecer, hoy se reactiva como una práctica viva, compartida y proyectada hacia el futuro.
Este proceso se potencia gracias al programa Quiero Mi Barrio, con el que vecinas y vecinos identificaron la alfarería como un valor patrimonial clave, no solo por su historia, sino por su capacidad de reunir generaciones, fortalecer vínculos y abrir nuevas oportunidades de desarrollo local. A partir de ese diagnóstico participativo, se impulsó una experiencia comunitaria que buscó rescatar el oficio, transmitirlo a jóvenes y mujeres del sector, y devolverle un lugar central en la vida barrial.
Uno de los pilares de este proceso ha sido el trabajo del maestro alfarero Manuel Echeverría, referente local del oficio, quien ha compartido su conocimiento y experiencia con nuevas generaciones. “Para mí es muy importante que no se pierda este oficio. La alfarería es parte de nuestra historia, y ver a jóvenes y mujeres aprenderla me da esperanza de que va a seguir viva”, señala.

Así nació la buena práctica “Alma de greda: comunidad viva”, una iniciativa que se ha desarrollado a través de talleres comunitarios donde mujeres del barrio y estudiantes del liceo municipal aprenden desde las técnicas más tradicionales hasta procesos contemporáneos de cerámica. Más allá del aprendizaje manual, estos espacios se han transformado en lugares de encuentro, contención y creación colectiva.
Desde la mirada de las y los jóvenes, la experiencia ha significado un reencuentro con la identidad local. “Este taller fue distinto. Nos permitió conocer nuestras raíces, trabajar con nuestras manos y descubrir que desde lo local también se puede crear arte”, comenta Ganahiel Sterling, una de las estudiantes que participó en el taller.

“Lo que ocurre en Las Quintas refleja el sentido más profundo de nuestro trabajo como Ministerio de Vivienda y Urbanismo que no solo es mejorar espacios, sino también cuidar la identidad y la historia de los barrios. Recuperar la alfarería es recuperar comunidad, generar encuentro entre generaciones y abrir oportunidades desde lo que el propio territorio reconoce como valioso. Cuando un barrio se reencuentra con su patrimonio, también proyecta futuro”, sostiene la seremi, Claudia Toledo.
El impacto del proceso también ha sido emocional y social. Para muchas vecinas, el taller ha fortalecido la confianza, la organización y el sentido de pertenencia. “Compartimos, nos apoyamos y logramos crear un souvenir que representa a toda nuestra comuna. No es solo lo que hacemos con la greda, es lo que pasa entre nosotras”, Jéssica Sánchez, participante del taller.

Hoy, las piezas creadas, maceteros, objetos utilitarios y diseños con identidad local, no solo expresan un oficio recuperado, sino también una comunidad que se reconoce en su historia y se proyecta con orgullo. En Las Quintas, la greda vuelve a ser lenguaje, memoria y futuro, porque allí, con las manos se moldea la tierra y se vuelve a moldear comunidad.