MINVU ALÓ 600 901 11 11
02 2 901 11 11
20 de febrero de 2026

Minvu Biobío moderniza la gestión de obras urbanas con tecnología de punta en el sector público

Compartir a través de

La Seremi de Vivienda y Urbanismo del Biobío incorporó un georradar de alta tecnología, equipamiento habitualmente utilizado en minería y grandes proyectos privados, para anticipar interferencias subterráneas, reducir tiempos de ejecución y minimizar el impacto de las obras en la comunidad.

Concepción, 19 de febrero de 2026.  En pleno corazón del Gran Concepción, en el marco del emblemático proyecto de mejoramiento del puente Esmeralda, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo está marcando un punto de inflexión en la manera de planificar y ejecutar obras urbanas. La incorporación de un georradar, instrumento que permite “ver” bajo tierra antes de excavar, posiciona a la región del Biobío a la vanguardia en la modernización de la gestión pública.

Se trata de una tecnología que detecta tuberías sanitarias, matrices de agua potable, colectores de aguas lluvias, ductos de telecomunicaciones e incluso posibles hallazgos patrimoniales, anticipando interferencias antes de intervenir el subsuelo. En términos concretos, genera menos incertidumbre y menos tiempo con calles intervenidas.

Anticiparse para decidir mejor

Franco Cuevas, profesional del equipo de Proyectos Urbano de la Seremi, explicó que esta herramienta permite cambiar la lógica tradicional de intervención. “Estamos implementando una serie de tecnologías nuevas en las que la Seremi ha sido pionera. Una de ellas es el georradar, que nos permite ver bajo tierra antes de perforar. Podemos detectar tuberías o incluso restos arqueológicos si fuese necesario. Eso implica que antes de intervenir ya sabemos lo que hay en el subsuelo”, señaló.

En una obra como Esmeralda, que atraviesa matrices que abastecen al Gran Concepción, esta información resulta crítica. Tradicionalmente, la localización de ductos se confirmaba mediante excavaciones exploratorias, con el consiguiente corte de tránsito y riesgos asociados.

“Antes se perforaba hasta encontrar la tubería. En ese lapso la calle estaba cortada y se generaba congestión. Hoy podemos detectar completamente la interferencia antes de intervenir, lo que reduce al mínimo el impacto en la comunidad”, agregó Cuevas.

La modernización no se limita a este instrumento. La Seremi ya utiliza drones, tecnología LiDAR, detección de caudales y sensores térmicos, consolidando una política sostenida de incorporación tecnológica en la gestión de inversiones urbanas.

Planificación más eficiente y menos riesgos

Para el director de obra del puente Esmeralda, Jorge Hermosilla, contar con este equipo cambia la toma de decisiones desde la etapa previa a la excavación. “Es súper importante identificar tuberías existentes en una vía que no podemos cortar tan fácilmente. Nos permite ajustar cotas de proyecto antes de intervenir y no dañar infraestructura crítica. Esto lo llevamos primero al papel y a la teoría antes de tocar el terreno”, explicó.

El georradar no solo reduce riesgos de rotura de matrices o interferencias imprevistas; también disminuye costos asociados a rediseños, paralizaciones y contingencias técnicas. “Nos permite tomar decisiones oportunas y evitar riesgos evidentes como dañar una tubería o generar mayores afectaciones en tránsito peatonal o vehicular. Con esto reducimos esas posibilidades”, añadió Hermosilla.

La meta es que esta tecnología se incorpore como práctica habitual en la planificación y fiscalización de obras del Ministerio en la región.

Impacto directo en tiempos y presupuesto

Desde el equipo de Proyectos Urbanos de la seremi de Vivienda y Urbanismo, César Riquelme, uno de los profesionales capacitados para operar el georradar, destacó que la anticipación es clave para optimizar recursos. “Este instrumento nos permite saber lo que hay bajo tierra y anticiparnos a problemáticas futuras. Eso se traduce en disminuir costos de construcción, de diseño y tiempos de ejecución”, sostuvo.

Riquelme enfatizó que el uso de tecnología avanzada en el sector público no solo es posible, sino necesario. “Toda la tecnología que usa la minería o el mundo privado, nosotros como sector público también debemos utilizarla. Nos hemos capacitado para sacar el máximo provecho y aplicarla en todos los proyectos de la región”.

El resultado esperado es claro, tener menos externalidades negativas para la ciudadanía y procesos más ágiles. “El tiempo no tiene precio. Reducir los tiempos de ejecución va a generar un cambio notable en cómo desarrollamos nuestras obras”, concluyó.

Un Estado que se pone al día

La Seremi de Vivienda y Urbanismo del Biobío, Claudia Toledo Alarcón, subrayó que esta inversión responde a una decisión estratégica de modernización institucional. “Estamos demostrando que el Estado puede estar a la vanguardia tecnológica. Incorporar herramientas como el georradar nos permite planificar mejor, reducir tiempos, optimizar recursos públicos y, sobre todo, disminuir el impacto que las obras generan en la vida cotidiana de las personas. Modernizar la gestión no es un lujo, es una responsabilidad con la ciudadanía”.

Con esta incorporación, el Minvu Biobío consolida una línea de trabajo que combina planificación urbana, eficiencia técnica y responsabilidad social, avanzando hacia un modelo de gestión pública más ágil, informada y alineada con los estándares tecnológicos que hoy predominan en el ámbito privado.