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22 de septiembre de 2026

Las manos de Manuel Echeverría dejan un legado de greda, música y barrio

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Alfarero, cantor popular y dirigente social, Manuel Echeverría ha dedicado gran parte de su vida a trabajar la greda y rescatar, a través de sus canciones, historias y costumbres del mundo rural. Hoy, junto al Programa Quiero mi Barrio, busca que su experiencia quede como testimonio para las nuevas generaciones y que otras manos se atrevan a continuar un oficio que ha marcado su vida.


Nacimiento, 16 de septiembre de 2026. Las manos de Manuel Echeverría llevan décadas trabajando la greda. Con ellas ha levantado piezas utilitarias y decorativas, ha trabajado en el rescate de formas vinculadas a la cultura mapuche y ha enseñado a otros aquello que alguna vez también tuvo que aprender. Son las mismas manos que hoy comienzan a sentir el paso del tiempo. Y quizás por eso decidió que había llegado el momento de dejar parte de su historia por escrito.
“Durante toda mi vida he tenido el interés de traspasar mi trabajo a personas que estén interesadas en aprender, capacitándolas en este oficio. También hay que reconocer que llega un momento en que las piernas pesan y las manos se cansan. Por eso se me ocurrió escribir este libro, para dejarlo como un testimonio que los jóvenes puedan leer”, relata.


La publicación recoge su historia desde la niñez y adolescencia hasta el largo camino que lo llevó a convertirse en alfarero y cantor popular. Pero Manuel no quiere que el libro sea solamente el recuerdo de lo que hizo. Su mayor esperanza está puesta en la renovación del oficio alfarero.


“Espero que, a través de estas páginas, vean que también existe una esperanza de trabajo y que este es un buen oficio. Que puedan conocer, por medio de lo escrito, mi niñez, mi adolescencia y todo el camino que recorrí, paso a paso. Y que se motiven, que les pique el bichito, como se dice. La alfarería también es una alternativa de trabajo, que a mí me sirvió mucho para sacar adelante a mi familia”, sostiene.
Un oficio para las nuevas generaciones


Manuel Echeverría es oriundo de Nacimiento y posee una extensa trayectoria ligada a la alfarería. Algunas de sus piezas han sido seleccionadas para exposiciones internacionales y en 2011 recibió el Sello de Excelencia Artesanía Chile, reconocimiento que puso en valor una trayectoria construida durante décadas alrededor de la greda.


Sin embargo, cuando habla de su oficio, lo que realmente le preocupa es su continuidad.
“Mis pretensiones son, claro, que las nuevas generaciones consideren la alfarería como una opción. Hay mucha gente que tiene asegurado su porvenir, a lo mejor, pero hay otros que no. Me gustaría que ellos tomaran la opción de la alfarería, porque ahí yo relato que, sin poder educarme como hubiese querido en otras cosas, tomé este camino”, explica.


Esa convicción explica también por qué durante años ha abierto las puertas de su espacio a quienes desean aprender. Niños, jóvenes y estudiantes han podido acercarse al torno y conocer un proceso que parece sencillo cuando se observa desde lejos, pero que necesita paciencia, práctica y conocimiento para conseguir que un trozo de greda comience a tomar forma entre las manos.
La greda y las canciones


Pero la historia de Manuel no termina en el torno. Paralelamente comenzó a recoger recuerdos, experiencias y costumbres del mundo rural para transformarlas en canciones. “Como cantautor, siempre me dediqué a rescatar costumbres, anotando algunas cosas por aquí y por allá, que después se fueron plasmando en canciones”.


Con el tiempo recibió el apoyo de directores musicales que valoraron su manera de escribir y lo animaron a continuar. Aquellas primeras anotaciones terminaron convirtiéndose en composiciones que incluso llegaron a ser grabadas. “Eso me permitió atreverme a llevar mis canciones más allá, hasta llegar a grabar un CD, por ejemplo. También pude subirlas a YouTube”, cuenta.

Un vecino ligado a Las Quintas


Su relación con el barrio Las Quintas, en Nacimiento, tampoco comenzó con este libro. Manuel recuerda haber participado desde las primeras reuniones en las que vecinos y vecinas comenzaron a conversar sobre los cambios que esperaban para el sector. En aquellos años era dirigente social y presidente del Centro Cultural Costumbrista, por lo que decidió involucrarse activamente en ese proceso.
“Siempre estuve vinculado con el barrio Las Quintas, porque cuando tuvimos las primeras reuniones y se comenzó a planificar lo que venía para el barrio, se despertó en mí el interés de participar”, recuerda.
Ese vínculo posteriormente se fortaleció a través del Programa Quiero mi Barrio. Su conocimiento de la alfarería permitió generar instancias de aprendizaje y demostraciones abiertas a la comunidad.
Pero su participación no quedó limitada a enseñar su oficio. Como vecino y dirigente también planteó ideas respecto de las necesidades del territorio y de las transformaciones que esperaba para el sector.
Para Yoselyn Iraira, coordinadora social del Programa Quiero Mi Barrio en la comuna de Nacimiento, la trayectoria de don Manuel permitió reconocer tempranamente en él a un vecino relevante del territorio.
“Don Manuel es un actor muy relevante para el barrio Las Quintas. No solamente por su trayectoria y reconocimiento como alfarero, sino también porque siempre ha estado dispuesto a compartir sus conocimientos y abrir las puertas de su taller a niños, jóvenes y a todas las personas que quieran aprender. Su historia nos permite mostrar que la alfarería es un patrimonio vivo, pero también un oficio que puede transformarse en una alternativa de desarrollo para las nuevas generaciones”, señala Yoselyn Iraira.


El desafío será que el libro circule y llegue a establecimientos educacionales y otros espacios donde niños y jóvenes puedan encontrarse con su historia y descubrir las posibilidades que ofrece un oficio que necesita nuevas manos para mantenerse vivo.

De unas hojas de cuaderno a un libro

La idea del libro tuvo un origen bastante más sencillo. Manuel guardaba fotografías y escribía sus recuerdos en hojas de cuaderno, pero faltaba convertir todo ese material en un relato capaz de permanecer. Fue entonces cuando planteó al equipo de Quiero mi Barrio la posibilidad de desarrollar el libro.
“Yo tenía unas hojas de cuaderno donde iba escribiendo mis cosas, además de las fotografías que conservo, para que ellos pudieran ordenar todo lo escrito. Fernando González, periodista del equipo comunal, empezó a digitalizar fotografías y a pasar los textos del cuaderno al computador. Ya tenemos un primer borrador y ahora avanzaremos en el diseño para imprenta”, recuerda.


Así comenzó un trabajo de recopilación, revisión y construcción de los distintos capítulos, que ahora esperan avanzar hacia el diseño y la maqueta del libro. “Estoy totalmente agradecido por la paciencia que tuvieron muchas veces para tomar mi trabajo, ir ordenándolo y preparar los borradores.”, señala Manuel..
El proceso también representa el vínculo que el alfarero ha construido con quienes han participado del Programa Quiero mi Barrio en Las Quintas.


“Hubo una disposición del cien por ciento. Así que también estoy agradecido por todo eso y por todas las personas del Programa Quiero Mi Barrio Las Quintas que colaboraron. Es un equipo que está muy bien formado y que me apoyó en este proceso, ayudando a corregir los errores y a dejar el libro en condiciones de poder editarse”, destaca.


El libro permitirá conservar fotografías, recuerdos, canciones y parte importante de la trayectoria de Manuel Echeverría. Pero su verdadero sentido aparecerá cuando comience a circular y llegue hasta quienes todavía no conocen su historia. Porque para Manuel el patrimonio no consiste solo en recordar cómo se trabajaba antiguamente. Necesita personas dispuestas a aprender. Las manos se cansan, como él mismo reconoce. La greda, en cambio, todavía espera a nuevas manos alfareras.